viernes, 23 de abril de 2010

xx. 'Ay Haití!' .xx

Me ha encantado la canción. Puede que algunos de los artistas sólo pongan su cara y su voz por pura imagen. Y sin embargo, como soy un niño soñador, la canción me ha emocionado y me la pongo cada dos por tres en Spotify. Si saco un poco de tiempo esta tarde me pasaré por FNAC y compraré el CD físico. No vale gran cosa y pones un granito de arena. Todo lo que se saque de la campaña 'Ay Haití!' irá a manos de Intermon Oxfam, y de ahí a Haití, de la que parece que los medios de comunicación ya no se acuerdan y por tanto (regla de tres de lo que no sale en televisión no existe) se vuelve invisible. A día de hoy, tres meses después de la catástrofe, Haití sigue llorando sin que nadie resucite a sus más de 230.000 muertos.

Hace unos días me convertí en cibervoluntario de Amnistía Internacional, una de las organizaciones (o marcas) en las que más ilusión me haría trabajar una vez tenga mi título de Licenciado en Periodismo. Por ahora me dedico a enviar eventos, a trabajar en la red de Acciones Urgentes y a intentar convencer a los que me rodean, por medio de mis palabras, de que la violencia, la desigualdad, el miedo que impone la religión y la deshumanización de la sociedad actual no nos lleva a ningún sitio.

La firmeza de unos valores de los que me siento orgulloso y la promesa de que lucharé por esa igualdad y el respeto de los derechos humanos, ya sea como voluntario de Amnistía, como escritor o como padre, amigo o vecino, es suficiente para mantenerme en pie.

Nadie me callará.
Nadie.

David Waldorf.

jueves, 15 de abril de 2010

xx. Tuenti, el fenómeno .xx

Si preguntásemos al primer grupo de jóvenes con el que nos cruzásemos por la Gran Vía madrileña o en cualquier otra calle principal de la geografía española cuál es su red social favorita (el 80% de los internautas forma parte de alguna de ellas) obtendríamos una respuesta casi unánime: Tuenti. Las estadísticas no mienten. Más de ocho millones de usuarios han convertido a esta red social en el sitio más visitado de Internet en España, superando en un 35% el tráfico del propio ‘monstruo’ Google. Y tú, ¿todavía no conoces Tuenti?


Tal ha sido el boom de la red social española que cada vez son más los artistas nacionales que se deciden a explotar el contacto directo con sus seguidores a través de ella. Si buscamos un poco podremos encontrar los perfiles oficiales de cantautores como Zahara, concursantes de Operación Triunfo como Vega o grupos conocidos más allá de nuestras fronteras como La Oreja de Van Gogh, que no tienen reparo en ser etiquetado en las fotografías que suben sus fans, en felicitarles el día de su cumpleaños y en contestar a sus comentarios, algo que sin lugar a dudas mejora su imagen pública al mismo tiempo que les permite promocionarse a través de eventos, imágenes, estados…

Otros que han intentado hacer uso de la red social – esta vez sin éxito – ha sido la propia Conferencia Episcopal Española, que mediante una campaña de comunicación llamada “Es un tú en ti” intentaron utilizar Tuenti para dar a conocer el proyecto http://www.esuntuenti.com/, en contra del aborto. La red social española eliminó inmediatamente la campaña al sentirse utilizada por los obispos.

Entre las últimas novedades de Tuenti destaca el lanzamiento de ‘Tuenti Sitios’, una aplicación que permite opinar a los usuarios sobre lugares de interés como cafeterías, discotecas…, que desde hace unos días se puede encontrar debajo de la foto principal de nuestro perfil, donde aparecen ‘Mis sitios’. La nueva imagen de la red social – que muchos han comparado con Facebook, su gran rival - y la mejora del reproductor de vídeos son otras de las novedades del portal.

Según declaraciones de la directora general de Tuenti, Koro Castellano, recogidas por Europa Press en la conferencia ‘Redes sociales: Community Manager’ organizada por la Fundación Telefónica, “Hace diez años las redes sociales no existían, ahora no se percibe la realidad sin ellas”. En el siguiente vídeo del portal informativo lainformación, Koro habla de cuestiones como la privacidad en la red social y los distintos departamentos de la empresa.



Datos como que la valoración de Tuenti ya se sitúe en los 70 millones de euros, o que la imagen de la red social vaya a estar presente en el Mundial de Motociclismo en Quatar – dos pilotos llevarán los colores y el logo de la marca – indican que todo marcha sobre ruedas para la empresa.



David Waldorf.

lunes, 29 de marzo de 2010

xx. Ave fénix .xx

Llevaba mucho tiempo sin pasar por aquí, y el otro día una amiga me preguntó por qué no seguía actualizando y me decidí a hacerlo. Estos últimos meses he empezado una relación sentimental, me he centrado en la universidad y, además, he creado un nuevo blog. Aunque tampoco tiene una actualización diaria – y mira que lo intento, pero no paro quieto por casa – es en el que me centro para escribir últimamente. Podéis encontrarlo en http://sundaymorningbirds.blogspot.com/

No sé por qué me decidí a cambiar de dirección, supongo que en David Waldorf lo que iba publicando era un poco de todo, y en Sunday Morning Birds los textos que publico están más orientados a la reflexión directa, a la palabra por encima de la imagen y el multimedia.

He decidido que, en cualquier caso, este blog permanecerá abierto y se actualizará siempre que tenga algo que decir, por la importancia de muchos de los textos que en él se encuentran, y por las oportunidades que me ha brindado: además de haber conocido a varias personas, gracias a él colaboro con un medio digital que me permite desarrollar mi faceta cultural y periodística. Y porque le tengo cariño, qué narices.

David Waldorf resurge.

jueves, 21 de enero de 2010

xx. He .xx

Mientras tú lees este texto, en la habitación oscura de una galería de arte del centro de Madrid sólo se escuchan sus respiraciones. Él, fotógrafo de los buenos, esconde su deseo tras la cámara con la que vuelve papel fotográfico la belleza del hombre que le obsesiona. Le excita poder sugerirle gestos y posturas.

Ángel obedece y, consciente de lo que provoca en él, se deja la piel en cada una de las poses. Llevan casi una semana trabajando juntos para una nueva campaña de moda y cada día va perdiendo más ropa. En la pasarela la heterosexualidad es muy relativa. Qué sabe nadie.

Tras terminar la sesión con éxito, la mirada del modelo recorre los labios del fotógrafo y se propone compensarle los siete días de trabajo. No duda de su orientación sexual, sólo quiere jugar un rato. Mientras tú lees este texto, en la habitación oscura de una galería arden sus cuerpos.
David Waldorf.

martes, 22 de diciembre de 2009

23.50


23.50 h. Sólo faltan diez minutos para que el año 2009 se marche. Mientras el reloj avanza sin que nada se lo impida, un joven de 20 años y traje oscuro mira el cielo de Madrid a través del cristal de su habitación. Dejo que se deslicen los últimos instantes del año desde la ventana que un día me dejó observar la expresión de cautela de la anciana que vio toser con insistencia a su nieta, aquel día en el que saltó la alarma en los medios. Estoy en el rincón desde el que me emocioné al ver llorar a esa niña que descubrió la muerte del Rey del Pop. Me evado aquí, en el mirador desde el que reflexionaba cada madrugada.

La memoria me deja ver el momento en el que cambió mi percepción del amor: el instante en el que maduré y le puse a mis emociones los puntos sobre las íes. Recuerdo que, justo ahí, me convertí en un hombre y conocí el verdadero amor.

La escritura ha sido uno de los elementos más importantes del año que agoniza. La convicción total e inamovible de que dedicaré mi vida a cambiar la de otros, embelleciéndola y trastocándola a través de un cúmulo de palabras que emanen de mis entrañas. Escribiré. El tiempo finito que duren mis días sobre este mundo ilógico lo protagonizarán palabras como las que lees. La lucha por superar el dolor desmesurado de la última caída de párpados de un ser querido fortaleció mis sueños, transformándolos en objetivos.

A sólo un minuto de las campanadas, me recuerdo en Gran Vía bajo la nieve, al ritmo de un vals que me lleva a trazar círculos imaginarios con mi paraguas abierto, mientras un mendigo con zapatillas de cuadros - al que una perra de raza incierta acompaña - me grita: ‘¡Estúpido optimista!’.

Ya vuelvo en mí. Me observo en el cristal reflejado. Quizá no haya mejor modo de despedirse del año que cerrando los ojos y prometiéndome que un día estaré allí, entre las manos de una niña que huye de la realidad leyendo, emocionándose con mis palabras en aquel lugar imaginario, donde el cielo se une con el mar.