''No hace falta recurrir a trucos para hacer fotos en España. No tienes que hacer posar a nadie ante la cámara. Las fotos están ahí, esperando que las hagas. La verdad es la mejor fotografía, la mejor propaganda.''
sábado, 28 de agosto de 2010
xx. La verdad .xx
''No hace falta recurrir a trucos para hacer fotos en España. No tienes que hacer posar a nadie ante la cámara. Las fotos están ahí, esperando que las hagas. La verdad es la mejor fotografía, la mejor propaganda.''
sábado, 14 de agosto de 2010
xx. Periodismo puro .xx
Si algo me va quedando claro después de tres cursos de periodismo, de conversaciones con compañeros de la profesión, de ruedas de prensa desorganizadas y de comprobar el exceso de autoestima de redactores que trabajan para revistas juveniles y, envueltos en su mediocridad, se creen que lo hacen para Time, es que el modelo de periodismo actual no es lo que esperaba. Donde muchos buscábamos seriedad, trabajo duro para alcanzar un testimonio trascendental y un mundo para valientes, el sector perece por el intrusismo, la falacia y las medias verdades. Los medios de comunicación se vuelven miedos de comunicación, como se recuerda en el vídeo de esta entrada, y el sentido crítico deja de estimularse en el receptor, que toma como verídica la información, letra a letra. Afortunadamente, quedan algunos ejemplos de periodismo puro, del bueno.Lydia Cacho nació en Ciudad de México en 1963. Periodista y escritora, se ha convertido en una gran activista por los derechos humanos y en un modelo para todas las personas que admiramos profundamente el periodismo de investigación. En su primer libro, Los demonios del Edén, denunció la existencia de una importante red de pederastía en México, por lo que fue detenida ilegalmente y torturada. Valiente como ella misma, contó su experiencia en Memorias de una infamia, estremeciendo a la opinión pública y alzándose como una de las periodistas más comprometidas a nivel internacional con la sociedad. Para la creación de su último libro, Esclavas del Poder, viajó a más de 42 países con el objetivo de investigar las redes de explotación sexual que obligan a la esclavitud sexual a millones de mujeres y menores de edad, atrapados en el entramado de las mafias de la prostitución. Como otro gran referente periodístico actual, el italiano Roberto Saviano (escritor de Gomorra), Lydia debe vivir bajo continuas amenazas de muerte.
David Waldorf
viernes, 6 de agosto de 2010
sábado, 31 de julio de 2010
xx. Uve de volver .xx
BERLÍN fue mágico. Nunca había visitado una ciudad en la que la naturaleza, la ciudad y el arte se mantuviesen tan equilibrados. Es cierto que Londres tiene grandes parques, que es una ciudad hermosa y que cuenta con un gran número de museos, pero es diferente. En Berlín las tres partes conforman una sola, siendo todas ellas indispensables para conseguir el color berlinés que se obtiene como resultado.
Creo que es probable que viésemos más bicicletas que automóviles. Parece que los alemanes (al menos los de la capital) están concienciados con la contaminación y al mismo tiempo aprovechan para hacer ejercicio. La acera se divide en dos, y caminantes y ciclistas circulan en paz. Incontables las ocasiones en que, olvidándonos de esa división, nos colamos en el carril bici jugándonos el tipo.
Como en Italia, en Berlín hay que pagar por ir al baño y por echar ketchup en tu hamburguesa. Les pirran las curry-wurst (salchichas alemanas) y tienen mil tipos de cerveza. La comida rápida la suelen degustar de pie por lo que, además de que los precios disminuyen, uno debe olvidarse de sentarse en más de una ocasión.
Las marcas textiles de los centros comerciales son (en gran parte) las mismas que utilizamos en España: Zara, Pepe Jeans, Levis, Jack & Jones, H&M... Tienen Starbucks, Mcdonald y Burger King a puñados.
Nadie levanta la voz ni en las tiendas, ni en las cafeterias ni en las calles. En una semana no vi a un solo alemán hablar en voz alta. Se respira paz. Nadie interrumpe tus pensamientos en el transporte público porque el silencio reina y parece volverse ley.
Tienen más de 175 museos e incontables placas, reconocimientos y símbolos de arrepentimiento por la barbarie que protagonizó su país. Aunque sea un enemigo declarado del estudio de la historia (por incapacidad, que no por desinterés) quizá esta sea la parte más interesante a nivel humano de mi visita a Berlín; los alemanes no se perdonan - y es lógico - la barbarie que supuso el Tercer Reich. El nazismo se llevó por delante a varios millones de personas, en defensa de la teoría de la pureza racial que proclamaban Hitler y sus secuaces. Varias décadas después, los alemanes siguen avergonzándose de ello, y el turista se da cuenta con facilidad visitando lugares como el Homenaje a los judíos caidos en el Holocausto o el Museo Judío. Leer las últimas palabras que dejaron a sus familiares los seres humanos que perdieron la vida en el Holocausto se hace muy duro para cualquier visitante con un mínimo de sensibilidad.
No quería marcharme de allí sin conocer - y sobre todo sentir - el campo de concentración de Sachsenhausen, situado en la población de Oranienburg, en el que más de 200.000 judíos, homosexuales, Testigos de Jehová, gitanos, prisioneros de guerra... fueron encarcelados. Decenas de miles de ellos perdieron allí la vida. Si quieres leer la crónica completa de mi visita al campo visita Sunday Morning Birds, mi otro blog.
David Waldorf.
domingo, 18 de julio de 2010
xx. Be de Berlín .xx
Mientras los futbolistas de mi país se embolsan 600.000 euros por cabeza tras haber ganado el mundial y los políticos españoles se ponen por una vez de acuerdo, en concreto para impedir la publicación de anuncios de prostitución en los medios de comunicación -tras los que se esconden las mafias que trafican con mujeres-, yo me dedico a pensar en la be de Berlín y a dejar que corra en youtube un documental de la ciudad al que ni siquiera presto atención. Creo que lo que sucede es que la visión que me dan de la ciudad es muy diferente a la que yo, poco a poco, me he creado de ella.Puede que mi novio aún se piense que el lunes subiré al avión sin ganas, por la manía innata que creía tener a Alemania, puede que crea que el viaje no me motiva. Nada más lejos de la realidad. Poco a poco, sin que él lo sepa, he ido leyendo artículo tras artículo de la ciudad en diversas revistas, he cerrado los ojos para imaginar, una y otra vez, a qué debe oler el aire berlinés y he intentado averiguar, mientras me mordía las uñas, qué sentiré al pisar una ciudad que, más allá de su juventud, ha vivido de cerca uno de los episodios más cruentos de la humanidad, si no el que más.
Cada segundo que pasa estoy más nervioso, me alejo más de Madrid y me descubro pronunciando mal un Wie geht’s? que queda bonito escrito, pero raro cuando sale de mi boca. Creo que me he enamorado de Berlín a base de soñarlo a mi manera, con la voz de Zahara junto a Coque Malla, con la energía brutal que sentiré al visitar ciertos lugares de la ciudad y, también, al mirar a un lado y descubrir quién viaja conmigo. He decidido no asentar ideas sobre cómo será la ciudad porque, probablemente, cuando esté allí la sentiré muy diferente a todo lo que me contaron de ella un día.
Hoy voy a empezar a construir la casa donde estaré para toda la vida,
voy a recorrer esta ciudad, voy a quedarme en Berlín para toda la vida.
David Waldorf.